Encarna Espunya

Encarna Espunya Ripoll:

Es profesional de la salud desde hace 40 años, primero como Espinóloga, pertenece a la primera promoción de la escuela Philadelphia Spinal Tutorium, creada por el entonces innovador quiropráctico el Dr. Reginald Gold.

Una vez en España se formó como Fisioterapeuta y Osteópata, en la Universidad de Valencia. De la que fue más tarde profesora asociada en el Departamento de Fisioterapia. También fue profesora asociada en la Facultad de Fisioterapia de la Universidad Cardenal Herrera de Valencia. 

En el ámbito de la terapia manual tiene más de 20 años de experiencia docente ya que ha formado en las técnicas de la Espinología a números profesionales de la salud.

Realizó el post-grado en Fisioterapia Pediátrica en la Universidad de Valencia (España) y ha participado activamente como asesora y docente de manera voluntaria en ONG’s en el ámbito de la discapacidad, tanto en Valencia (España) como en Santiago del Estero (Argentina).

Pero en el año 2013 su vida cambió para siempre, ya que, hasta ese año, sufría dolores musculo-esqueléticos y otros síntomas que le acompañaban desde que tenía memoria. Tenía además artrosis en las manos, lo que convertía su trabajo como fisioterapeuta y terapeuta manual en un verdadero suplicio. Sentía dolor diariamente y haciendo, además, lo que más disfrutaba; pero había aprendido a vivir con ello, ya que el dolor, según lo habían diagnosticado, era “crónico”.

Ese año la serendipia hizo que encontrara dos libros que cambiaron su vida profesional y personal. Uno fue “Libérese del dolor de espalda” del Dr. John Sarno, y el otro “El laboratorio del alma” de Stella Maris Maruso. Ambos despertaron algo en ella que aún hoy no se detiene. Comenzó un camino que le permitió revertir su dolor y los otros síntomas que le aquejaban, al mismo tiempo que inició una búsqueda de formación y capacitación en medicina cuerpo-mente, tratamiento del dolor crónico y de lo que ahora se conoce por desórdenes psico-fisiológicos.

Debido a su formación académica ortodoxa, es condición sine qua non que todo lo que investiga y aprende tenga evidencia científica. Fue así como encontró, en el Reino Unido, el “SIRPA Approach”, en línea con el trabajo del Dr. Sarno, en el que estudió y se capacitó. Seguidamente, tradujo al castellano el libro de su colega británica, la fisioterapeuta Georgie Oldfield, titulado “Dolor Crónico: la clave para tu recuperación”, que representa un gran aporte a estos temas, ya que hay mucha literatura en lengua inglesa , pero muy poca en castellano. En abril de 2015, en la “London Inaugural Conference in Chronic Pain” comenzó un vínculo profesional con los doctores David Hanscom, David Clark, y Howard Schubiner, a quienes considera sus mentores, y con lo que continúa aprendiendo en la PPDA (Pschycophysiological Disordesrs Association) en U.S.A., de la que también es miembro.

En la Universidad de Valencia asistió a diversos seminarios, talleres y congresos de actualización científica que se realizaron en el ámbito de la “Pain Neurociencie Education” (Educación en Neurociencias del Dolor) con profesores de la talla del Dr. Lorimer Moseley, entre otros. Fue en ese ámbito donde conoció al neurólogo Arturo Goicoechea, con el que realizó varías capacitaciones: una en el tratamiento de la migraña y otra en el tratamiento del dolor y el movimiento. Aquí también conoció la labor de investigación y divulgación de la S.E.F.I.D. (Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor), de la que también es miembro.

El trabajo de Stella Maris Maruso la inició en la PsicoNeuroEndocrinoInmunología (PNEI), específicamente en su aplicación práctica en enfermedades “supuestamente incurables”, tal y como lo hacen en la Fundación Salud de Argentina y en la Asociación Generar Salud, de España. Con ambas organizaciones ha colaborado en los últimos seis años. En 2020, completó su capacitación en esta disciplina, en el curso virtual dirigido por el prestigioso autor y profesor de talla internacional: Dr. Daniel Cardinali.

Su preparación tiene dos vertientes: por un lado, entiende a las personas que sufren dolor crónico y sabe por lo que están pasando que, en pocas palabras, puede resumirse así: además del sufrimiento en sí, los pacientes tienen la creencia inducida de que el “dolor crónico” es incurable. Por otro lado, conoce también la frustración que produce, como profesional de la salud, solo dar alivio al dolor y generar dependencia de técnicas o medicamentos.

A través del abordaje que lidera, pudo liberarse de su propios dolores y afecciones crónicas, y ya no temerles más. Y por otro lado sentir la enorme satisfacción que da dar solución definitiva a los dolores crónicos y desórdenes psico-fisiológicos que otros padecen.
En la actualidad brinda tratamiento personalizado por vía telemática en toda la comunidad de habla hispana.